119. Vamos, estaremos de vuelta pronto.
Noelia se debatía entre sus deseos y lo que debía hacer, por supuesto que ese beso que le había dado había sabido a poco, lo sabía y por eso quiso huir, pero él la había aprisionado entre sus brazos y lo único que deseaba era permanecer contra el cuerpo de ese hombre, seguir sintiendo el calor que tanto había extrañado.
Todos esos meses, lejos de esos cálidos brazos, lejos de él, habían sido una tortura, además de que no había razones para que ella siguiera distanciada de él.
Hasta su padre par