118. Nunca dejé de ser un caballero.
Noelia asintió. No deseaba otra cosa que no fuera tomar la mano del hombre frente a ella, le había costado mucho permanecer con su apariencia imperturbable frente a él.
—Gracias…— susurró aferrándose a su mano y después abrazándose a su brazo.
Mathew como era un caballero, se quedó allí, ayudando a salir a Eloise del coche. No porque quisiera algo de ella. Todo lo contrario, la quería lejos, pero siempre había sido un hombre caballeroso, por lo que no dejaría de serlo por nadie. Mucho menos por