Los chicos salieron a comprar cosas para comer y beber mientras que Gine y yo nos quedamos en las sillas cerca de la piscina hablando sobre trivialidades hasta que ella me miró sin ocultar una sonrisa pícara.
—Leo y tú.
Alzó y bajó las cejas de manera insinuatoria pero yo me mantuve seria.
Como si no supiera de lo que me estaba hablando.
—Leo y yo ¿Qué? —arqueé una ceja y ella me imitó sin dejarse convencer por mí.
—Tienen algo, eso es obvio Melissa.
La tensión sexual siempre ha existido entre