Síana.
—Ja, ja, ja, ja —Evelin y Fanny se reían a carcajadas después de escuchar a su amiga.
—No se rían, ¡por el amor a Dios! —exclamó Anaís al ver que no era tomada en serio por ese par.
—ja, ja, ja, es que eres única, Anaís —Fanny no podía evitar reírse más.
—¡Por Dios! Ese hombre me dará un paro cardíaco que me llevará a la tumba, cuando me vean ahí, si me van a creer, pero en vez de estar riéndose como lo hacen ahora, van a estar llorando. Ya las veré.
—Si yo soy la mujer del drama, mamita, usted