15Los días pasaron y Jean la buscó hasta por debajo de las piedras y no encontró a Amalia, pues ella seguía sumergida en su trabajo, había logrado comunicarse con su madre y Patrick su hermano.
—¿Estás segura de que estás bien hija?
—Si madre, en muy bueno lo que estoy viviendo, tengo un buen trabajo, ya pronto empezaré a enviarte dinero.
—Hija, yo sé que la vida es muy difícil allá, pero no te preocupes trata de estar bien que yo me las arreglo acá.
—No mamá, por favor, voy a enviar dinero par