La dolorosa historia de la vida de mi madre resonaba en mi mente como un eco incesante. Cada recuerdo, cada instante compartido, se entrelazaba con un profundo sentido de pérdida y nostalgia. A pesar de los caminos que tomamos en la vida, siempre había un hilo invisible que nos unía, un lazo irrompible que, en momentos como este, se hacía más evidente que nunca.
Después de un largo rato en la ducha, decidí salir. Enrrollé una toalla seca alrededor de mi cuerpo y, con pasos lentos, salí del baño