Mundo ficciónIniciar sesiónLuci Bronw una chica carismática, alegre y dinámica. le gusta mucho la danza contemporánea y de hecho desde muy pequeña está en clases de ella. ojos grandes y verdes, cabello rojizo y rizado y en su cara salpicaban varias pecas que la hacían lucir más hermosa. tiene una pequeña hermana llamada Danna de 7 años, siempre se apoyan una a la otra y más porque Dana tiene problemas auditivos. pero eso no le impidió a hacer amistades en el colegio. luci tiene muchas compañeras pero la que realmente considera su mejor amiga es Paula, una chica morena de ojos almendrados igual de carismática y alegre que Lucy. la madre de Lucy era un poco distante con ellas siempre andaba de fiesta y se conseguía un hombre nuevo cada mes. su padre se fue antes de que naciera así que ni siquiera sabía cómo era su rostro. eran una familia muy difusional. Todo cambió cuando Lucy tiene un accidente en un automóvil y pierde por completo su memoria después de ese día muchos secretos mentiras y más confusiones llenaron la vida de Lucy donde poco a poco ella investigar a la realidad de los hechos.......
Leer másMariana Hall sintió ese cuerpo sobre el suyo, no pudo alejarlo, un calor elevaba la temperatura de la habitación, sus labios no escaparon de los suyos, y se sintió vencida por sus caricias.
Cuando abrió los ojos, al día siguiente, se enderezó en la cama, miró al hombre que estaba a su lado, sintió un frío en su corazón, sus manos temblaban, quitó los mechones de cabello oscuro para saber por fin, quien era ese hombre, aunque la sospecha yacía en su mente.
No tuvo duda, era él, sintió un escalofrío recorrer su esqueleto, ese hombre era Demetrius Vicent, era el poderoso CEO de Vicent Company, era peor aún, ¡Era el hermano de su prometido, con quien en unas horas se casaría!
«En unas horas me caso… ¡En unas horas me caso!», pensó conmocionada, se levantó de la cama, sintió que todo daba vueltas, se alejó de esa cama, ¿Quién era ella? ¿Una mujerzuela que pasaba la noche con un hombre que no era su prometido?
Las lágrimas rodaron por su rostro, los recuerdos vinieron tan rápido como en una montaña rusa.
Flashback:
«Era su despedida de soltera, su mejor amiga Sylvia organizó todo, fue ella quien ordenó a todas las amigas la forma en que debían vestir; minifalda oscura, blusa corta, y zapatillas altas, todas, sin excepción, debían llevar un antifaz rojo que cubría casi todo su rostro, excepto los labios.
Recordó haber disfrutado como nunca, estaba tan feliz, y alegre, no recordó beber tanto, solo una copa o dos, luego se sintió mareada, fue al cuarto de baño, y cuando salió nadie más estaba ahí, creyó que era una buena broma, de esas que le solía gastar Sylvia, sin embargo, cuando subió a una habitación, donde escuchó un sonido, encontró a ese hombre.
Se sorprendió al verlo, era Demetrius Vicent, miró sus ojos con duda, él sonrió con algo de picardía en su mirada, se puso nerviosa.
Lo conocía poco, era el medio hermano de su prometido, su madre se casó con otro millonario, con quien tuvo a su hijo Finn.
En secreto, Marina se enamoró a primera vista de Demetrius, hace un año, cuando aún no era novia de Finn, pero él era como un inalcanzable en su vida, nunca se atrevió a decirle nada, así que, cuando Finn le propuso ser su novio, ella lo aceptó al saber que Demetrius tenía una novia que amaba, sin embargo, ella lo dejó tiempo después, Marina no pudo abandonar a Finn, porque él la amaba de verdad.
La mujer retrocedió unos pasos, quería escapar, ella estaba ebria, él estaba acercándose, pero su mirada estaba llena de lujuria, le hacía dudar de su propia actitud, él no sabía quién era ella.
Sintió las manos de Demetrius estrechar su cintura, ella quiso gritar, pero notó que estaba ebrio, eso era demasiado peligroso, él ebrio y ella también, eso era como una bomba a punto de detonar.
Marina creyó que podía resistirlo, hasta que sus labios besaron los suyos, intentó manotear, alejarlo de ella, él quiso quitar su antifaz, ella lo impidió, la habitación oscureció ante la llegada del ocaso.
Cundo por fin pudo alejarse, y pudo llegar al umbral de la puerta, sintió esas feroces manos que la llevaron a la cama, su boca invadió la suya, sintió que estaba rendida, cayendo en sus brazos»
Marina volvió a la realidad, apenas pudo vestirse, ponerse zapatos y salir deprisa.
Bajó la escalera, incluso la casa de Sylvia seguía tan vacía como antes.
Tomó un taxi y fue hasta su departamento.
Al llegar a su departamento fue a su habitación, se miró al espejo, se quitó la ropa y se quedó desnuda, se sintió extraña, como una traidora.
«¡Debo decir la verdad a Finn!» pensó, sus ojos se volvieron llorosos.
—Sé que romperé su corazón, pero es lo mejor.
Ella tomó su teléfono y lo llamó.
—Debo verte, Finn.
—¿Qué dices, cariño? En solo unas horas seremos marido y mujer, espera a la boda, ya quiero verte vestida de novia.
—¡No puedo! —exclamó y rompió en llanto.
—¿Marina? ¡No hagas esto! ¿Recuerdas que prometiste darme una oportunidad para enamorarte? Todo va a mejorar, mi amor, solo dame una oportunidad.
Ella sintió que la dejaba sin aliento, la hacía sentir peor.
—¡Escúchame, Finn! Ayer, cometí un gran error, estaba tan ebria y yo…
—¡Marina! No importa lo que pasó ayer, o cualquier otro día, que no sea hoy, nuestra vida nueva comienza hoy, y todo lo que pasó antes es solo el pasado para mí, eso no tiene importancia, olvídalo, y sé mi esposa, ¿Estarás en la iglesia para ser mi esposa?
Ella titubeó, pero no pudo rechazarlo, él era tan bueno con ella.
—Sí, Finnlay, estaré ahí para ser tu esposa.
—Te amo, Marina —él colgó la llamada.
Ella sintió las lágrimas calientes correr por su rostro, entró a la ducha, sintiendo el agua fría sobre su cuerpo, quería olvidarlo todo, borrar a Demetrius Vicent de su piel.
Lucy despertó lentamente, sintiendo cómo la luz del sol filtraba su calidez a través de las cortinas de la habitación. Había pasado una larga noche de sueño reparador, y un profundo suspiro de alivio escapó de sus labios al abrir los ojos. A su lado, su hermana menor, Danna, estaba sumida en un sueño apacible, con el rostro sereno y la boca entreabierta. Lucí se quedó quieta durante unos segundos, observando a la pequeña y dulce niña que, aunque ya no era tan pequeña, seguía evocando en ella un profundo sentido de protección y amor. Han pasado ya siete años desde aquel torbellino de problemas que casi les arrebata la felicidad. Y, a pesar de la distancia que había ido creando entre ella y su madre, la sombra del pasado aún persistía en su corazón. No era fácil olvidar, mucho menos perdonar. Lucy sentía aversión hacia las memorias que la habían llevado a alejarse de su madre, y aunque había decidido no volver a contactarla, a veces, la ira y el rencor amenazaban con resurgir. En su in
Cuando recobré la conciencia, supe que no estaba sola. Mis amigos me rodeaban: Paula, Dylan, Daniel y Danna. Sus rostros estaban dibujados por una mezcla palpable de preocupación y miedo, como si la atmósfera a nuestro alrededor se hubiera cargado de una tensión inquebrantable. Era evidente que habían presenciado los aterradores videos que había encontrado, y el horror compartido en sus miradas decía más que mil palabras. En aquel instante, comprendí que la revelación de aquellos secretos oscuros había transformado nuestra realidad para siempre.-¿Estás bien? -preguntó Paula, su voz temblorosa resonó en mi mente, llena de inquietud y empatía.-Yo... no sé ni cómo sentirme -respondí, luchando por encontrar las palabras adecuadas mientras mi mente se debatía entre la confusión y la angustia.Danna, mi pequeña hermana, se abalanzó sobre mí, envolviéndome en un abrazo cálido y protector que intentó ahogar el miedo que amenazaba con consumirnos. Su fragilidad contrastaba con la gravedad de
Estaba aún en el auto con Paula, Daniel, Dilan y mi hermana Danna. El aire estaba tenso, y mi corazón latía con fuerza, resonando en mis oídos como un tambor implacable tras todo lo que había ocurrido ese día. La revelación de las mentiras de mi padrastro, Henry, sobre la muerte de mi madre me había dejado en un estado de confusión y rabia.Apenas llegamos a casa, abrí la puerta con una mezcla de ansiedad y determinación palpitante en mi pecho. Había hecho una copia de la llave un tiempo atrás, un pequeño susurro de precaución que ahora se sentía como la carta ganadora en un juego inesperado. Mi hogar, ese refugio que alguna vez me brindó calor y paz, ahora se asemejaba más a una prisión, un lugar del que debía escapar urgentemente.-¡Esperen aquí! Iré rápidamente por el dinero -dije, tratando de sonar firme a pesar de que mis manos temblaban ligeramente.-Está bien, nena, aquí estaremos -respondió mi mejor amiga Paula, con esa voz tranquilizadora que siempre había sabido calmar mis t
Había pasado ya una semana desde que estas vacaciones, que se suponían ser una escapada divertida y despreocupada, se habían convertido en una prisión de lujo. Cada día, Henry nos llevaba a pasear a lugares ostentosos, como si pensara que un desfile de tiendas caras y restaurantes elegantes pudiera deslumbrarme. Era un intento obvio de soborno emocional, de comprar mi complicidad con joyas brillantes y experiencias extravagantes. Pero mi corazón permanecía cerrado; lo que había hecho a mamá era una herida que no sanaría tan fácilmente.Después de un largo día de compras, donde intenté adquirir los aretes y collares más caros, deslumbrantes y cargados de diamantes, planeaba una fuga audaz. La idea de empeñarlos para conseguir un poco de dinero extra me llenaba de una mezcla de adrenalina y esperanza. Quería escapar de Henry y comenzar una nueva vida, lejos de su control y de sus manipulaciones.Lo irónico de toda la situación era que Henry realmente creía que podía hacerme feliz con su
Me encuentro en un lugar oscuro y frío, una sensación extraña invade mis sentidos mientras giro lentamente la cabeza, tratando de entender mi entorno. Al parecer, estoy en un sótano que, a pesar de su atmósfera opresiva, lleva consigo un aire de lujo olvidado. Las paredes están revestidas con un acabado elegante, pero el silencio y la penumbra oscurecen cualquier destello de belleza que pudiera haber. La única fuente de luz es una lámpara de mesa que parpadea tenuemente, proyectando sombras inquietantes en las paredes.A mi alrededor, una cama grande e imponente se erige en un rincón, pero lo que más llama mi atención es una puerta entreabierta: parece conducir a un baño. Sin embargo, no hay ventanas; la oscuridad es una manta pesadamente tejida que no deja pasar ni el más mínimo rayo de luz. Un sudor frío recorre mi espalda mientras me doy cuenta de mi posición. Estoy sentada en una silla, y al tratar de levantarme, un tirón en mi pierna derecha me recuerda con una crueldad inexplica
Me encontraba sumida en mis pensamientos, con el corazón latiendo desbocado en mi pecho. Un torbellino de emociones ocupaba mi mente. Hace apenas unas semanas, había esparcido las cenizas de mi madre en el mar, un acto que, aunque doloroso, me había brindado un cierre. Pero hoy, la noticia que había recibido me dejaba en estado de shock: ella estaba viva. La incredulidad me empujó a realizar un gesto casi instintivo; presioné suavemente mi brazo, como si necesitara el pellizco de la realidad para darme cuenta de que no estaba soñando.En medio de esa confusión, la voz de la enfermera rompió el silencio:-Señorita, ¿está lista para entrar?En ese momento, un mar de dudas me recorrió. ¿Realmente estaba preparada para enfrentar lo que pudiera hallar dentro de aquella habitación? La incertidumbre me envolvía, y una serie de preguntas asaltaban mi mente. ¿Era realmente mi madre la persona a la que iba a encontrar? Todo parecía un sueño extraño, una cruel broma del destino. Pero, por otro l





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