Era ya más de mediodía cuando Andrew regresó a la suite, tras su agitado día de compras con Sophia. Contrario a lo que creyó, no eran tan sencillo escoger un vestido del que tenía e irse, si no que la señorita lo había arrastrado por incontables tiendas hasta dar con el indicado.
Poco le importaba compensar la falta de su esposa, ya que en el fondo la única razón para justificar su salida era atormentar a Valery yéndose con otra.
—¡Valery! —llamó a su esposa desde la puerta con un enorme vaso d