No bievenido.
Una caricia delicada trajo a Valery de vuelta a la consciencia, y abrió los ojos desorientada, buscando el origen de la misma.
Con ojos cálidos y un rostro algo demacrado, su padre estaba sentado en la cama junto a ella y la miraba con cariño. A su alrededor, le tomó un instante recordar donde estaba: la casa de sus padres.
Tenía ya unos días quedándose con ellos porque su madre había tenido otra recaída, aunque en el fondo era una vía de escape para no tener que lidiar con Nick más de lo debid