En su mesa, Valery cenaba sola sin importarle un rábano las miradas curiosas que habían caído sobre ella desde la escena en la pista.
Lo que le faltaba a su vida era el drama de ser la comidilla de uno de los complejos más lujosos de todo Manhattan, pero de ser así, al menos pudo darse el lujo de poner a esa barbie en su puesto, y estaba más que ansiosa de volver a tener la oportunidad de hacerlo.
Con Nick estaba acostumbrada a vivir en la palestra pública, pero siempre con una imagen impecabl