La pantalla estaba llena de mensajes verdes, enviados por ella. Y entre todos esos mensajes, había muy pocas respuestas, apenas unos cuantos cuadros blancos.
Álvaro continuó revisando, y pronto llegó a los mensajes de tres meses atrás. Había uno en particular que lo dejó completamente paralizado.
El mensaje decía: «Álvaro, ¿podrías regresar a casa? Mis heridas han vuelto a doler…»
Álvaro se puso nervioso y rápidamente tomó su propio teléfono. Apenas abrió los mensajes, se detuvo, como si algo se