Fernanda parpadeó, sorprendida. No se esperaba que Gabriela aceptara tan fácilmente y, además, escogiera la misma coreografía que ella acababa de ensayar.
Si de verdad estaba lesionada, lo más probable era que hubiera estado sin entrenar por al menos dos meses.
Eso la ponía en clara desventaja, pero a Fernanda le desconcertaba si era simple arrogancia de Gabriela… o si la estaba menospreciando.
—Gabriela —susurró uno de los bailarines que solía ser su pareja en escena, acercándose con evidente n