—¿Qué cómo que «qué»? —replicó Carmen, poniéndose de pie de golpe—. Se enteró de que lo engañaste durante tres años, y el disgusto lo llevó directo al hospital. ¿Acaso no temes que busque venganza o te haga pagar por todo?
—¿«Lo engañé»? —repitió Gabriela, y soltó una risa ahogada, sin humor.
En el fondo, antes de ver el video de la charla entre Álvaro y Mattheo, ella seguía dispuesta a creer en el amor de Álvaro. Por muy cruel que él fuese o por mucho que soliera priorizar su propio beneficio,