Apenas este año habían colocado una lápida… Ese dato provocó una punzada de dolor en el pecho de Álvaro. Aun así, hizo lo que el dueño le indicó. En el trayecto, identificó varios lugares que Gabriela le había descrito en conversaciones aparentemente casuales, pero que ahora cobraban sentido. Vio el puesto de pastelillos dulces, y también a la anciana que, en teoría, vigilaba el local pero que, en realidad, estaba profundamente dormida, disfrutando del sol.
«Mi Gabriela…»
Recordó cómo ella obser