Gabriela, ajena a las reflexiones de Hans, no sabía en qué habitación estaba Concha. Solo podía buscar, puerta por puerta. Algo no cuadraba. María estaba mintiendo. La última vez que vio a Concha, la niña estaba perfectamente bien, no había razón para que estuviera tan enferma de repente.
Además, si Concha realmente estaba enferma, ¿dónde estaban los otros niños? No había visto a ninguno desde que había llegado. Cuando fingió marcharse, Gabriela había contado cuidadosamente a los adultos del orf