Cintia se lamentó con un par de sollozos:
—Cuñada, intenté explicar que jamás robé esa joya. Quería llamarte para pedir ayuda, ¡pero Vitoria no me dejó! ¡Me arrebató el celular y lo rompió delante de mí!
Lo cierto era que, en el auto de regreso, Cintia había vociferado todo el linaje de Vitoria con un lenguaje nada delicado, hasta que Álvaro, incómodo, le recordó que esa conducta no iba muy acorde con la idea de «mantener paz para el bebé». Solo entonces ella se contuvo algo más.
—¿También rompi