Gabriela agitó suavemente la mano de Concha, logrando llamar su atención. Concha levantó la mirada, encontrándose con los ojos de Gabriela.
Sin decir palabra, Gabriela soltó la mano de Concha y comenzó a bailar. Se movía con gracia, recreando un clásico de ballet, a pesar de la ausencia de un vestido elegante. Sus movimientos eran fluidos, llenos de vida y belleza.
Los ojos de Concha se abrieron de par en par, y el brillo perdido empezó a regresar a su mirada, transformándose en pura alegría y e