Capítulo 283
—No sueñes con volver a salir sola. Te juro que pondré a un montón de guardaespaldas siguiéndote a todos lados.

Gabriela no dijo nada.

Simplemente apartó la mano de Álvaro y se fue de la sala.

Él la observó irse y no la siguió.

En su lugar, se dejó caer en la silla donde ella había estado sentada, con la mente llena de preguntas sin respuesta.

—Señor —dijo la empleada mientras le entregaba a Álvaro el menú del desayuno de ese día.

Él hizo un ademán para que se retirara.

Sobre la mesa aún quedaba
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