—No te enojes. Esta era la única vez; después de hoy, no volverán a molestarte —dijo Álvaro, interpretando la actitud de Gabriela como un enfado por la visita de Antonio y los demás.
—Mucha gente afuera tiene ideas erróneas sobre ti, en gran parte por culpa de ese grupo. Era justo que vinieran para aclarar las cosas.
Pero Gabriela, de pronto, apartó la mano que él tenía sobre su mejilla.
Sin previo aviso, se tapó la boca y salió corriendo de vuelta a la casa.
Álvaro se quedó perplejo un instante