Tras oír aquellas palabras, una oleada de emoción y tristeza se alborotó dentro de Cintia.
Sin pensarlo dos veces, se arrojó sobre Gabriela, la estrechó entre sus brazos y comenzó a sollozar en silencio.
Gabriela conocía bastante bien a Cintia.
Si lo que Teresa había soltado en el centro comercial eran mentiras, Cintia habría reaccionado de inmediato, volviendo para arrancarle la lengua.
Pero apenas Teresa habló, Cintia se quedó paralizada.
Fue justamente esa reacción anormal la que hizo que Gab