Se detuvo frente a la puerta del cuarto.
Al final del pasillo, a la derecha, estaba una ventana enmarcada con rosas. Frente a ella, un antiguo mueble de madera vació de contenido, como si todo hubiera quedado atrás.
En otro tiempo, ese mueble estaba adornado con un delicado jarrón blanco que a su madre tanto le gustaba. Cada vez que regresaban a casa, el jarrón se llenaba de flores frescas, siempre con colores vibrantes, como un pedazo de primavera.
A su madre le encantaban las flores.
A menudo