El último mostraba cómo sacaban los cuerpos uno por uno.
Cada video duraba solo tres o cuatro segundos, pero contenían muchísima información.
Gabriela apretó el celular.
Se tomó un momento y, de manera rápida, guardó los tres nuevos videos junto con el de anoche en el espacio cifrado de su correo electrónico.
Después, limpió completamente el historial de navegación.
Solo entonces descargó WhatsApp.
Apenas inició sesión, los mensajes comenzaron a llegar de inmediato.
Gabriela revisó los de Álvaro