Gabriela recordó una vez que vio a Álvaro humillar a otra persona. Había oído que ese hombre había ido al funeral del padre de Álvaro a insultarlo después de su trágica muerte.
En aquel entonces, el enorme Grupo Saavedra ya había caído en manos de los tíos de Álvaro.
Él ni siquiera podía poner un pie en la empresa que una vez había sido de su familia.
Álvaro, siempre orgulloso y solitario, no tenía experiencia en el mundo de los negocios. Nadie creía que pudiera levantarse de nuevo, y por lo tan