Gabriela se quedó atónita, su rabia atragantada en la garganta.
"¿Qué dijiste?" Pensó que tal vez estaba perdiendo también el oído, porque aquello le sonó a una alucinación. ¿Álvaro diciendo que quería tener un hijo con ella?
—Si tu cuerpo puede soportarlo, tendremos un hijo. O más, los que tú quieras —dijo Álvaro.
Desde pequeño, había visto a su padre enredarse con muchas mujeres, y también había visto a todos esos hijos que esas mujeres habían tenido, compitiendo por un pedazo de la fortuna fa