533. LA VERDAD DETRÁS DE TODO
ALESSANDRO:
Sigue aclarando Rufo, pero veo una sonrisa maliciosa en Eira. Ellas se separan, colocándose en las esquinas opuestas. Mientras tanto, Rufo ha hecho que diga la clave en el teléfono, lo que deja ver los números y otra información. De inmediato encuentro el del dragón blanco.
—Ale, pero papá dijo que él se había tirado en un remolino de agua y que se lo tragó —me dice Rufo.
—Creo que el abuelo del dragón blanco no está muerto, nada —digo mientras marco el número—. No lo sé, es un pres