525. LA VISITA DEL LOBO
ALESSANDRO:
Salimos raudos para nuestra casa. Al llegar, vemos una gran aglomeración en la entrada. Humberto se baja para averiguar qué sucede y regresa al momento.
—¿Jefe, se acuerda del capo de Rusia? ¿Aquel que lo ayudó? —pregunta por la ventanilla.
—¿Quién? —Lo miro sin entender.
—El Lobo, dice que usted sabe quién es —insiste de nuevo.
Asiento de inmediato al escuchar su apodo. Humberto dice que me está esperando con muchos hombres, queriendo entrar a mi casa, y los nuestros no l