518. EN FRANCIA
LUCILA:
En la casa de Damián estamos todos sentados en la terraza. Me siento muy hermosa luego de tomar un baño reparador; me he puesto un vestido blanco muy suave que vuela con la tenue brisa. Sonrío al ver cómo Ellie no deja a Renart tranquilo; le divierte todo y no se niega a nada de lo que ella le pide. Todavía no puedo creer lo que mi hermana gemela hizo al entrar a la casa.
—Renart, Renart —lo llamó. Él salió del despacho y, sin esperarlo, Ellie lo abrazó eufórica y, sin más, lo besó en