502. LA VISITA DE ANDREA
LILIAN:
Miro a Andy, que se ha quedado en la puerta. Mi madre se levanta despacio y camina hacia él. A pesar de todo, Andy se adelanta y la estrecha emocionado; siempre lo trató como a un hijo.
—¿Cómo has estado, Andy? —le pregunta mi madre.
—No muy bien, mi suegra —responde él con descaro. —Le debo muchas disculpas.
—Eso no tiene importancia, hijo —sigue diciendo mamá con suavidad. —Me alegra verte bien. Aclaren todo, y espero que seas feliz, Andy.
Andy se queda en silencio, con los oj