464. ENTENDIÉNDONOS MEJOR
LILIAN:
Me giro para mirarlo fijamente a sus ojos oscuros, que a veces parecen capaces de ver a través de mi alma. Pero esta vez están opacos, cargados de una tristeza que me hace tragar saliva con fuerza. Alessandro nunca muestra debilidad, nunca. Si algo lo está afectando de esta forma, debe ser algo enorme.
—Encontramos en la cripta mortuoria de los dragones una verdadera ciudad debajo de Roma —comienza a contarme. —Y en el baúl de tu papá estaban los mapas.
—¿De veras? —Eso es algo sorp