376. HAZME TUYA
MINETTI:
Migue seguía protestando, pero Rufo le había puesto ya una implacable mirada de advertencia. Era esa que me hacía pensar que incluso al tipo más obstinado del mundo le haría temblar las piernas. Pero Migue, siempre terco, todavía mantenía un aire desafiante a pesar del dolor que debía estar sintiendo.
—Te lo repito por última vez: al segundo de que pongas un pie fuera sin mi permiso, te encierro por tu cuenta, Migue —Rufo volvió a hablar con una serenidad que claramente era una adverte