Mundo de ficçãoIniciar sessãoLILIAN:
El miedo y la indignación me aprisionaban. Alessandro me miró fijamente sin decir nada. Sabía que casi podía leer mis pensamientos; como él decía, yo era un libro abierto para él. Pero no lo entendía... No como yo. Apreté los puños, intentando controlar mi indignación. Dentro de mí quería gritarle que no necesitaba que me cuidara ni que decidiera por mí. Pero otra parte, la m&aacut







