Mundo de ficçãoIniciar sessãoALESSANDRO:
La abracé al ver que se sentía culpable. Su impulsividad no había hecho otra cosa desde que me conoció que meterme en problemas una y otra vez. Quería decirle que ella era lo mejor que me había sucedido en mi vida, que me había sacado del mundo oscuro en el que me había sumido después de la muerte de Celia y de mi primogénito.
—No te asustes, Ale —me pidió con cariño&






