264. MIS RECUERDOS AL DESPERTAR
LILIAN.
Me despierto, abro los ojos y no lo puedo creer. ¡Estamos en nuestra casa, nuestra alcoba! La felicidad que me embarga es tan grande que no puedo describirla. Me siento de un golpe y un gran mareo hace que me acueste de nuevo. Toco mi cabeza y me duele. ¡Dios! ¿Qué me pasó?
Tengo una cicatriz muy grande y me cortaron mi cabello de ese lado. Aunque el pelo me ha empezado a crecer, está corto aún. Delineo mi cicatriz y ya está sana; me duele al palparla, pero puedo percatarme de que no tiene los puntos. ¿Cuánto tiempo llevo dormida?
Observo conectados a mi brazo un suero y una transfusión de sangre. ¿Pero qué rayos me pasó? ¿Por qué no puedo recordar nada? Déjame ver, estaba esperando en la habitación de la casa de Damián cuando llegó Ale a rescatarme y salté por la ventana. Espera. ¿Por qué recuerdo salir corriendo con Damián? ¿Qué locura es esta? Y había un fuego muy grande.
No entiendo nada, pero no me importa. Si estoy aquí en la casa de Ale, eso quiere decir que