Mundo ficciónIniciar sesiónMINETTI:
Corro entre la niebla, siguiendo los pasos apresurados de Ignacio y esquivando las rocas que se interponen entre nosotros y la explanada. El aire frío corta mi cara, pero no me importa. Lilian está helada entre mis brazos, su respiración es débil y su cabeza se apoya contra mi pecho, sin fuerza. Aprieto los dientes con furia mientras me reprocho no haber llegado antes.
—¡Aguanta, por favor, amor! —gruño entre jadeos, esquivando un tronco caído y ajustando su peso en mis brazos. Se siente tan ligera que me asusta. —¡Perdóname por llegar tarde, cariño, perdóname! Todo es mi culpa, mi culpa. Pero no debiste hacer eso, amor, no debiste. ¡Solo tenías que esperar dos minutos! ¡Dos malditos minutos por mí! ¿Cómo se te ocurrió quitarte la vida? ¿No sabes que si mueres de ahí no puedo rescatarte? ¡No






