203. OTRA VEZ LA FELICIDAD
LILIAN:
Casi ruego por sentir que me hace estallar. Se levanta conmigo así sin dejar de acariciarme y besarme. Me sienta en la mesa, quedando de pie, baja por mi cuello dejando un reguero de besos. Se hunde entre mis senos sin dejar de mover sus dedos en mi centro. Me dejo acostar en la mesa llevándolo conmigo. No sé cuando desaparecen mi vestido, ni mis bragas. Con mis ojos cerrados disfruto de sentirme devorada cómo aquella vez de la oficina, solo que con mayores deseos y sin miedos, experime