204. UNA NUEVA ENTREGA
LILIAN:
Despacio, empezó a girar, hasta acostarse a mi lado. Me atrapó por mis caderas y de un tirón hizo que me colocara sobre él, sin dejar de que mi centro estuviera en su boca, y comprendí. Quería que ambos realizáramos lo mismo. Lo que no sabía era si iba a poder, pues mi cuerpo temblaba ahora incontrolablemente.
Sentí que me abría las piernas más y más, haciendo que todo mi centro estuviera expuesto para él, que se hacía perder en su boca. Traté de concentrarme en volver a hacerlo sentir. Estaba muy erecto; había escuchado que los hombres se demoraban en reaccionar, pero mi Ale estaba más que listo. Cuidé con esmero no volver a lastimarlo y repetí, entre mis estertores, gemidos y gritos, mi trabajo de chupar, succionar y lamer su hermoso y viril aparato. Los jadeos y gruñidos llegaron a su máximo, hasta que ambos explotamos.
Me bajé y giré, toda temblorosa, para mirarlo observarme sonriente y satisfecho de verme así. Lo abracé fuertemente, sintiendo que un gran sollozo se me e