Mundo ficciónIniciar sesiónMe giro rápidamente en mis dos pies y veo a la joven camarera en la puerta, sí, la misma con la que se besaba Alejandro en la despensa, e inmediatamente arruina el momento. Es evidente la situación, mi filipina está abierta por completo, dejando al descubierto la pequeña camisilla que llevo debajo, ambos estamos con las mejillas ardiendo y jadeando. Alejandro mantiene sus manos en mi cintura, me agarra con fuerza, me mantiene delante de él e intuyo que es para ocultar su notable erección.







