Mientras tanto, un hombre estaba sentado encima de una silla alta jugando con el gato en su regazo en un tranquilo jardín en Loang.
—¿Benjamín escapó? ¿Qué pasa con la niña? —El hombre entrecerró los ojos peligrosamente mientras miraba la figura temblorosa de la mujer arrodillada ante él.
—La criada que ayudado a escapar a la niña se mordió la lengua y murió en el acto después de ser atrapada por nuestros hombres y antes de que pudiéramos obligarla a revelar el paradero de la niña—. La mano de