Sin atreverse a seguir hablando de sus habilidades para tener hijos, Yandel volvió al punto principal. —Jefa, ¿cómo se ven tus dos hijos que encontraste? ¿Dónde están viviendo? ¡Si estás libre, déjame conocerlos! Tengo mucha curiosidad acerca de cómo se ven. ¿Se parecen a Noa y Clayton?
—Ya los has visto antes.
—Yo… ¿los he visto antes? ¿Cuando?— preguntó Yandel, sintiéndose perplejo. —Es imposible, ¿verdad?—
—Tomas y Mia son mis otros dos hijos—.
—¿Qué?— Yandel dejó caer su bolígrafo, pero no