Pronto, sus sentidos se desvanecieron rápidamente...
Bajo el cielo nocturno, solo estaban ellos dos besándose apasionadamente.
El día siguiente.
Olivia se paró frente al espejo para peinarse.
Max se acercó y entró en el baño. Él la abrazó por detrás y apoyó la barbilla en su hombro.
El aliento de Max era húmedo y frío, y le dio a Olivia una sensación de cosquillas.
—Max, ¿no tuviste suficiente anoche?—
—No es suficiente…—
Max sonrió en broma y dijo con voz profunda y magnética: —Debes saber que