Inicialmente había pensado que la persona que llamaba era uno de los jefes de departamento. En cambio, esta llamada lo tomó por sorpresa y le dio un dolor de cabeza inmenso.
—¿No pueden todos ustedes manejar un asunto tan pequeño?— El ceño fruncido en la frente de Yandel se hacía más profundo. —Entiendo. No dejes que suba. Bajaré ahora.
Con eso, terminó la llamada. Olivia preguntó:
—Yandel, ¿pasó algo en el trabajo?—.
—Ojalá ese fuera el caso—. Yandel se frotó las sienes y dijo con impotencia: