—¡C-Cómo te atreves a hacerme esto!— aulló Melissa.
—Melissa, ten cuidado. —Maia agarró la cara de Melissa con una mano y sonrió con saña. —Tú existes porque tu madre es una rompehogares. ¿Cómo te atreves a desafiarme? ¡Aunque quisiera a Yandel para mí, no hay nada que puedas hacer! ¡Todo lo que puedes hacer es mirar como una idiota!—
Maia apretó tan fuerte que las mejillas de Melissa se pusieron rojas e hinchadas.
Melissa estaba tan adolorida que miró a Maia y comenzó a jadear por aire.
—¡Solo