Maia lo interrumpió groseramente antes de que pudiera terminar. Expresó su opinión con impaciencia: —Michael, ¿puedo pedirte algo?—
—¿Eh?— Michael la miró desconcertado. —Um, ¿qué quieres?—
—¿Puedes darme el número de tu hermano?— Maia se mordió el labio y le suplicó con ojos esperanzados. —Sé que puede que te moleste mi pedido, pero ha pasado un tiempo desde que hablé con él—.
Michael entrecerró los ojos ante su pedido. La luz en sus ojos se atenuó lentamente y mantuvo su rostro inexpresivo.
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