JOSHUA MICHAEL
El restaurante estaba exactamente como lo recordaba. Fue exactamente en este lugar, hace cuatro años, donde tuve mi primera cita con la mujer de mi vida.
Mientras caminábamos detrás del mesero hacia nuestra mesa reservada, no podía dejar de tocar el bolsillo interno de mi saco.
La pequeña cajita de terciopelo estaba ahí. Podía sentirla, y parecía que irradiaba un calor propio contra mi pecho. Me sudaban un poco las manos, un nerviosismo adolescente que no sentía desde hacía mucho