VALENTINA ROSS
El maldito sábado finalmente amaneció.
Cuando abrí los ojos y vi la luz del sol invadiendo nuestra habitación, lo primero que sentí fue la ansiedad formándose en la boca de mi estómago. El día de nuestro aniversario de cuatro años de novios había llegado, y la sensación de que mi mundo estaba a punto de ponerse de cabeza era abrumadora.
Josh ya estaba despierto. La verdad, estaba radiante. Cuando me levanté y caminé hacia la cocina, lo encontré tarareando una canción mientras pre