VALENTINA ROSS
El sonido de esos tres golpes fue como el tañido de una campana fúnebre.
Estábamos a un milímetro de ser descubiertos.
— ¿Amor? — llamó Josh de nuevo, un poco más alto y con esa preocupación genuina que me dio ganas de cavar un hoyo en el suelo y esconderme para siempre. — Tina, ¿me escuchas? Ya van a servir la cena. ¿Te sientes mal?
Abrí los ojos de par en par mientras miraba al hombre frente a mí, todo mi cuerpo parecía haberse paralizado. Pero la reacción de Domenico fue exact