DOMENICO BANE
Valentina había escapado de vuelta a los brazos de su noviecito.
Me quedé solo en el baño, recargado en la puerta. Cerré los ojos y respiré profundo. El olor dulce de su perfume aún estaba en el aire, fuerte y embriagador.
Una sonrisa lenta comenzó a formarse en mis labios.
"Necesito pensar... en nosotros."
Esas pocas palabras se repetían en mi mente como un disco rayado, pero era la mejor música que podía escuchar.
No me rechazó por completo. Valentina estaba dudando. La barrera