VALENTINA ROSS
El oxígeno del jardín parecía escaso. La mirada fría de Domenico sobre mí era como un cuchillo presionado contra mi garganta. Sentía que iba a desmayarme en cualquier segundo, mientras Josh continuaba sonriendo y conversando.
Necesitaba salir de ahí. Necesitaba respirar.
— Amor... — susurré a Josh, tocando su brazo. — Voy al baño rapidito, ¿está bien? Ya vuelvo.
— Claro, mi vida. Ve — respondió Josh, dándome un beso rápido en la sien.
Giré la espalda y caminé lo más rápido que mi