DOMENICO BANE
Ha pasado un mes desde que Valentina pisó mi oficina por primera vez. Y, con cada día que pasaba, nuestra rutina de trabajo fluía de forma más perfecta y natural.
Mi paciencia estaba rindiendo frutos que ni siquiera había planeado. El almuerzo en la oficina de presidencia de Beckett Industries terminó convirtiéndose en mi momento favorito del día. Pedíamos comida, esparcíamos los envases sobre la mesa de centro y comíamos en un ambiente de total relajación.
Aquella tarde de jueves