DOMENICO BANE
Desperté antes de que el sol estuviera por completo en lo alto del cielo. A diferencia de nuestra primera vez, no le iba a dar a Valentina la oportunidad de escapar como una fugitiva. Si la noche que acabábamos de pasar no había sido suficiente para hacer que quisiera quedarse y pedir más, al menos esta vez la vería irse con mis propios ojos.
Me levanté despacio para no despertarla, me puse un pantalón deportivo y caminé hacia la cocina. Preparé un desayuno especial, con huevos, p